Archivo Almacenero #03 · Women in Rock
The Riot Tape
«Ellas siempre estuvieron ahí, tú solo tenías el volumen bajo»
El rock siempre fue un espacio de transgresión. Pero durante décadas, esa transgresión tuvo cara de hombre. Las mujeres que irrumpieron en el género —con la misma furia, la misma electricidad, la misma necesidad de decir algo— tuvieron que abrirse paso en un mundo que no siempre estaba listo para escucharlas. Esta noche, el volumen subió para ellas.
When you say you love me you're just flattering your vanity
But I don't need your practiced lines
Your school of charm mentality so
Save your breath for someone else and credit me with something more
When it comes to men like you I know the score
I've heard it all before
Lush — «Ladykillers»
IEl contexto
El 8 de marzo no es solo una fecha en el calendario: es un recordatorio de que la igualdad todavía es una deuda pendiente. Y en espacios como los bares de cerveza artesanal y los escenarios de rock —ambientes históricamente dominados por presencias masculinas—, esa deuda tiene un peso específico. Organizar un evento de Women in Rock en marzo no fue un gesto decorativo. Fue una declaración.
El rock femenino no necesita reivindicación porque haya sido menor. Lo necesita porque fue sistemáticamente puesto en segundo plano. Janis Joplin, Stevie Nicks, PJ Harvey, Alanis Morissette, Courtney Love: todas ellas construyeron obras que definieron épocas. Pero cuando alguien recita los grandes nombres del rock, esas voces aparecen tarde, si es que siquiera llegan a hacerlo. «The Riot Tape» existió para corregir ese lamentable déficit durante cuatro horas.
Alianza de la noche
Somos Amalia es una organización peruana que brinda acompañamiento legal y psicológico gratuito a mujeres sobrevivientes de violencia de género, facilitando su acceso a la justicia a través de asesorías, talleres y espacios seguros. Su participación en esta edición no fue periférica: fue parte constitutiva del evento. Una fracción del consumo de cervezas y alimentos de la noche se destinó como donación directa a su trabajo. La música como vehículo, la comunidad como destino.
IILa tercera edición
The Riot Tape fue, en alcance temporal, la edición más ambiciosa de «Archivo Almacenero». 65 canciones que cubren 55 años de historia —desde Jefferson Airplane en 1967 hasta Wet Leg en 2021— y que atraviesan géneros, décadas, idiomas y geografías. Janis Joplin y Olivia Rodrigo en la misma playlist no es un capricho: es una línea de tiempo que demuestra que la presencia femenina en el rock no fue un momento, sino una constante.
La selección no esquivó la complejidad. Incluyó rock clásico, punk, new wave, grunge, indie, pop-rock y sus múltiples fusiones. Incluyó voces en inglés y en español —Aterciopelados, Shakira en su era rockera, Christina y los Subterráneos. Incluyó nombres consagrados y nombres que el oyente promedio quizá no asocia inmediatamente con el rock, pero que tienen en su catálogo canciones inequívocamente eléctricas.
IIIDe la curaduría
Con un rango temporal y una diversidad de estilos tan amplia, cualquier criterio de ordenamiento basado en energía, género o tono habría resultado arbitrario o forzado. La decisión fue clara: ordenar las canciones estrictamente por fecha de lanzamiento —del single o del álbum, según disponibilidad— y dejar que la historia del rock femenino se contara a sí misma en orden cronológico.
Eso convirtió la playlist en algo más que una selección musical: en un argumento. Escucharla de principio a fin era asistir a una evolución. El rock de los sesenta y setenta —denso, eléctrico, con raíces en el blues— cedía paso al punk y el new wave de los ochenta, que a su vez se transformaba en el grunge y el rock alternativo de los noventa, hasta llegar a las fusiones contemporáneas de los 2000 y 2010.
Principio rector: la cronología más como recurso pedagógico que como narrativa. La playlist no explicaba la historia del rock femenino: la hacía sonar.
Dos decisiones curatoriales definen el carácter de esta edición:
La selección como acto político
Hay una canción en esta playlist que sintetiza, con precisión de cirujano, aquello que el evento quería decir: «Ladykillers» de Lush. En poco más de tres minutos, la letra desmonta con frialdad e ironía el manual del seductor manipulador —los halagos calculados, el encanto de manual, las frases ensayadas. Es una canción sobre reconocer el juego antes de que empiece. Incluirla no fue un gesto militante: fue un gesto de honestidad sobre lo que muchas mujeres experimentan a diario.
La familiaridad como garantía
A diferencia de las ediciones anteriores, donde la tensión entre lo conocido y lo desconocido era parte del diseño, «The Riot Tape» operó sobre una base de familiaridad sólida. La playlist estaba plagada de hits reconocibles —especialmente del 2010 hacia atrás—, lo que permitió que la audiencia navegara con comodidad, incluso a través de los géneros más dispares. El hilo cronológico fue suficiente para sostener la coherencia percibida.
IVLa noche
El jueves 26 de marzo, Almacenero no fue solo un bar. En medio del espacio colgaba la gigantografía de una cédula ficticia de votación —diseñada en colaboración con Somos Amalia— con seis rockeras como candidatas, cada una representando una propuesta de política pública orientada a legislar sobre igualdad, violencia de género y derechos de las mujeres. El público votó. La ganadora de la noche fue Stevie Nicks con la propuesta de promover más mujeres en espacios de liderazgo y toma de decisiones en la política.
La dinámica transformó el evento en algo que el rock siempre fue en su mejor versión: un espacio de participación colectiva. No había un escenario con artistas y una audiencia pasiva. Había personas que escuchaban, bebían, conversaban y también tomaban posición.
Las canciones más coreadas de la noche lo dijeron todo: «Girls Just Want to Have Fun», «Running Up That Hill», «You Oughta Know», «No creo», «Since U Been Gone», «good 4 u». Temas de décadas distintas, géneros distintos, idiomas distintos —unidas por el mismo nervio.
La playlist completa
Si estuviste ahí, tu memoria es parte de este archivo.
Deja tu comentario · una canción, un momento, una impresión.